Teoría Tai - Chi

"El Tai-Chi es una práctica del espíritu mismo hacia su sirviente que es el cuerpo humano".

 

 

El Tai-Chi-Chuan es movimiento cósmico, es la primera manifestación del Tao, que es el principio supremo de la vida cotidiana. Tai: significa: "Primera manifestación", Chi: "Viento" y Chuan:"Puño", en conjunto el Tai-Chi es: La danza de la naturaleza, medio universal de vida para cultivar el cuerpo, la mente y el espíritu. El Tai-Chi es una técnica guerrera, arte marcial que fue utilizada para poder elevar el espíritu y lograr la inmortalidad.

El Tai-Chi es una energía que nace en el tandén, asciende por el sacro hasta la base del cuello, allí se divide en dos y baja hacia las palmas de las manos que son en realidad las puertas de la energía; así como las plantas de los pies. Aquí tenemos tres puertas de corriente energética. Desde la coronilla, entrando la energía como una quinta puerta pasa por la puerta del espíritu que es el chakra del tercer ojo, se dirige hasta el tandén, de allí hasta el chakra base, se bifurca en dos, saliendo por las plantas de los pies.

Tai-Chi es una técnica guerrera que a través del movimiento, la concentración mental y la respiración específica logra el equilibrio total del microcosmo y éste con el macrocosmo. Esta práctica lleva muchísimos años para lograr la real concentración y relajación a través del movimiento continuo; llegando a solucionar problemas de salud al equilibrar el yin y yang del todo el cuerpo.

Existe una respiración llamada de las Cuatro Puertas; ya que se aprende a respirar no solamente a través de la boca y la nariz, sino también a través de las manos y los pies. Esta energía es controlada por la cintura y produce movimientos armoniosos y entrelazados, lentos y suaves. Los movimientos lentos dan fuerza a la conciencia corporal, haciendo aflorar los sentidos.

El Tai-Chi se aprende diariamente a través de la práctica y la experiencia propia, el sentimiento propio. Es decir que nosotros somos nuestros propios maestros; todo depende del grado de concentración y el grado de equilibrio en la forma de centrarce.

Los movimientos del Tai-Chi representan a la naturaleza; por ejemplo los movimientos de la grulla, la serpiente, etc.

El Tai-Chi tiene tres etapas: La tierra, el hombre y el cielo. En la primer etapa relaja los músculos, tendones y produce una mejor circulación sanguínea. En la segunda etapa flexibiliza las articulaciones y en la tercer etapa trabaja sobre la conciencia del ser.

El Tai-Chi es un arte que no puede ser enseñado, tiene que ser la vivencia propia del individuo en el divino encuentro entre la mente, el cuerpo y el espíritu. Cuando el cuerpo y la mente se mueven en armonía están en equilibrio con el espíritu humano, esta danza-arte produce una relajación, un estado de alegría al abrir la mente y el corazón, cuando se logra esto comienzas a ser parte del Tai-Chi.

 

El Tai-Chi realiza un encuentro entre las formas externas, duras y exigentes y las formas internas con movimientos suaves, fluidos y graciosos, parecidos a los de la danza.

De las historias antiguas del Tai-Chi, la más importante es la de Fu-Hi, fundador en el año 2953 A.C. de la civilización Chi. Pudo crear a través de prácticas de las danzas en combinaciones con concentraciones los llamados trigramas "Pakua"; en ellos están descriptos la evolución de la naturaleza, el balance y armonía de la creación y las funciones con respecto a los seres vivos.. Esta práctica tiene dos partes: el Tai-Chi-Chuan y el Chi-Kung. El primero es un método que consigue la quietud de movimiento, logrando el equilibrio justo entre el cuerpo y la mente. En un estado de quietud el movimiento es manifestado por el ritmo universal. El segundo acumula energía; es un estilo externo con el cual se absorve y revitaliza el flujo energético en los miembros para que estos tengan la fuerza máxima. Realizando estas dos prácticas Tai-Chi-Chuan y Chi-Kung, se pudo lograr la detención de la degeneración del cuerpo; ya que se logra el lavado de la médula del cerebro y el equilibrio perfecto entre el cielo y la tierra.

 

 

El Tao