Inmensidad de vuelos en las alas Benditas.
Danza Isis las cordilleras discos dorados

en sus manos que graciosas se mueven,

desde su cristal hielo resplandores en azules reconocen su andar.
La estrella de David gira en su centro activando los soles en su luna ancestral.
Su llamado en el canto, sacerdotisas del agua;

desde el fondo danzando
se entrelazas los discos,

estrellas vibran en el tono inicial.


Vuelo de Diosas a través de los Andes,

activando la gran columna vertebral.
Siete octavas al cielo desplegando sus aromas.

La diadema brillando en los mares y alturas
danza Isis, llamando a sus diosas,

perlas maravillosas en delicado cantar.
Guardianes celestiales
levantando los velos desde el gran Cristal,
templos azules brillantes girando moviendo el amor de las madres del sol.


Ya la luna amorosa se perfila

en la entrada de su templo de hielo

en azules movimientos, tejen hilos dorados conectados de amor.
Sus lágrimas caen empapando las tierras

que se encienden amorosas en movimiento vital. Amantísimas diosas vibrantes; las Américas danzan, uniéndose en círculos del espacio triunfal.
Danza Isis y en sus movimientos,

cada lágrima fecunda la semilla Divina.

Cristales brillando en arco iris,

despiertan los guardianes eternos,

vibrantes de energías, luces de todos los sentidos, caen los velos en gracioso movimiento,

activando el maravilloso telescopio galáctico

en el puente de estrellas, más allá de la línea,

el triangulo dorado desciende en la tierra.

Despiertan las Diosas fecundando semillas

el cristal se ilumina en la Estrella Divina...

Nace el
niño de Paz.



© Silvia S. Zimerman
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