La
Recreación de una Leyenda.
Papá
Noel o San Nicolás es ese personaje que, según
cuenta la leyenda, todos los años entra por las ventanas
entreabiertas o se desliza por las chimeneas con una bolsa
cargada de regalos, para los niños que se han portado
bien.

Este
personaje representan el halo de lo maravilloso que nos envuelve
a todos a medida que el calendario se acerca a la Nochebuena.
Papá Noel es, para los franceses, Bonhomme Noel: un
ser que baja del cielo para premiar a los pequeños
buenos. Pero no viene solo. Tiene un compañero: Peré Fuettard,
quien se encarga de los desobedientes.
Algunos
estudiosos piensan que este personaje proviene
de una vieja creencia celta sobre Cargan, un joven honesto,
hermoso y de gran generosidad que hacía regalos a
las muchachas virtuosas y a los varones que se distinguían
por su ayuda a los demás.
En
Turquía nace, en cambio la leyenda de San Nicolás
de Mira fue un obispo del siglo IV que recibió
el don de volar y regalar a los pobres. Con el transcurso de
tiempo y al conocerse esta leyenda en otros países,
adquirió las características por las que hoy
se lo conoce.
Quienes
divulgaron a San Nicolás en Occidente fueron los vikingos
suecos, que viajaron entre Escandinavia y Constantinopla
por las llanuras y los ríos de Europa oriental. Por
su parte, Santa Claus es una versión de San Nicolás
en Inglaterra, Estados Unidos y otras regiones de fuerte
influencia sajona y, probablemente, su origen sea el mismo
que el de San Nicolás.
Lo
cierto es que detrás de los obsequios de Papá
Noel o de Santa Claus, lo que se hace presente es un ritual
de hermandad entre los seres humanos.
Y
esto es lo que debemos tener en cuenta a la hora de hacer
la lista de nuestros obsequios navideños, que no precisamente
deben ser materiales, existen tantos otros menos costosos
y duraderos como Amor, Dulzura, Comprensión, Bondad,
Paciencia, Atención, Benevolencia, Gentileza, Compasión,
Sinceridad Y Porque no una Sonriza.
Un
Viaje por la Historia.
Las
costumbres tradicionales navideñas que nosotros celebramos
tuvieron origen en el Hemisferio Norte. En la antigüedad,
los ciclos de las estaciones marcaban sus actividades y determinaban
el género de vida de la gente. La muerte se asociaba
al invierno, la vida, a la primavera. El 25 de diciembre
ocurre el solsticio de invierno: es el día más
breve y la noche más larga, pero a continuación
el sol comenzará
a ganar la batalla contra el frío y las sombras. Vendrá la
primavera.
Simbología
del Árbol
y del Pesebre.

El
sol, visto como un dios, nace, muere y vuelve a nacer. Es
la vida, que se simboliza en la permanencias de los
árboles, ya que no existe ninguna cultura que no haya
considerado a un árbol como un ser sagrado, como símbolo
de la vida y la sabiduría. El árbol de navidad
nace en esta vertiente de la tradición. Su significado,
pese a que expresa un profundo sentimiento religioso, tiende
a la alegría, la reunión, la danza y el amor.
El
árbol y el pesebre, pertenecen a dos órdenes
diferentes, pero la costumbre ha terminado por unirlos en el
mismo sitio de la casa. El árbol simboliza, en cierta
medida, la redención por Su Nacimiento, el pesebre,
la sumisión del hombre y de todos los elementos a su
Obra.
Los
festejos en torno del árbol cantan a la vida, implican
la reunión de amigos y parientes, hermanados por la
fe y la esperanza en la resurrección del buen tiempo
una vez que el invierno acabe.
Los
adornos del arbolito de Navidad, antiguamente era un árbol
sagrado que convocaba a la comunidad; toda la aldea o el
barrio trabajaban adornándolo -tienen significaciones
precisas, veamos algunas:
Las
guirnaldas se asociaban a solemnidades propias de
los dioses.
Las
hojas de laurel eran unas de las más usadas,
por la connotación de que es una planta que
purifica.
La
novias llevaban también collares y guirnaldas,
para convocar fertilidad y riquezas.
Muchas
veces se hacían con espigas de trigo, guardadas
desde la última cosecha, como forma de pedir
que no se arruine la próxima siembra.
Colgar
una especie de corona en las puertas de las casas
(antes se ponía alrededor o debajo del altar)
significa pedir abundancia y felicidad: los colores
tanto tradicionales como los representativos actuales
son el rojo y verde. El primero, porque es el Fuego
del Corazón Divino, el segundo, porque es
el color de la vida.
La
estrella en la punta del árbol es para recordar
la de Belén, pero desde fines de Medioevo,
cuando se comenzó a celebrar la Navidad
en los hogares transformándose en un rito íntimo,
la estrella plateada empieza a ser reemplazada
por una de punta de oro o plata.

Esto
es influencia de los alquimistas, que de esta manera
rendían un homenaje secreto al Cristo, simbolizado
por esa suerte de cúpula, que era uno de sus
instrumentos de laboratorio. Otros sostienen que
es un faro para iluminar la Tierra con el objeto
de ver Jerusalén celestial que aguarda a los
salvados al fin de los tiempos.
La
simbología del árbol es relativamente
simple, en todo caso directa. El pesebre es adoración.
La adoración es someterse a la Voluntad del
Creador, sintonizar con la Suya, hacernos de Él
más allá de dudas o titubeos. el pesebre
prefigura la cruz del final de Su Pasión,
es decir, de Su Vida. La cruz es un símbolo
muy antiguo y representa la unión de los cuatro
elementos primordiales para la existencia material
del mundo; fuego, aire, agua y tierra. Pero también
simboliza los reinos de lo material como estos existen,y
todos ellos participan del pesebre, sometidos e iluminados
por la esperanza de la salvación.
El
reino mineral, entonces, está representado por las
rocas que son las paredes del pesebre (era una cueva natural),
el vegetal, por la leña del fuego y la paja que
abrigaba al Niño, el animal por el buey y el asno
-posteriormente le servirían de cabalgadura para
entrar a Jerusalén. Hay un quinto reino, unificador;
el de la espiritualidad, que el el mismo Jesús,
María y José, representan a la humanidad.

Una
Estrella y la Adoración.
Cuenta
la tradición que los Reyes Magos pudieron acudir
a la adoración del Niño gracias a la luz
de una estrella que guió sus pasos. Durante siglos
se creyó que esto era parte del folklore religioso.
Documentos encontrados en épocas posteriores, así
como cálculos más precisos realizados en el último
siglo y medio dan cuenta de que, efectivamente, hubo entre
los años 12 y 6 a. de C. varias conjunciones planetarias.
Una de las más interesantes ocurrió
tres veces: Mercurio, Venus, Júpiter y Saturno (cinco
de los siete planetas sagrados, los otros dos son Luna y
Tierra) parecieron ponerse en línea recta frente a
la tierra en la constelación de Piscis.

En
cuanto a la adoración de los Reyes Magos, para algunos
fueron tres, para otros una docena, algunos libros apócrifos,
pero aceptados al comienzo , hablan de 26. Los magos eran
sabios. No son una secta; representan el saber oculto que
debe ser guardo hasta que el progreso de la humanidad permita
divulgarlo. Obsequian oro, incienso y mirra.
Los Regalos
de Navidad.

Los
regalos que nosotros hacemos en esta época son sucedáneos,
reemplazan al oro, el incienso y la mirra, por dos razones
obvias: en primer lugar por su precio, en segundo lugar,
por cierta ignorancia. El sentido de estas sustancias nunca
ha sido un misterio, el misterio radica en cómo
lograrlos en nuestro interior.