
Pongo
la mano sobre mi corazón.
Sigo
sus latidos... Es la presencia de Dios en mí.
Es
su aspecto de vida.
Visualizo
la llama triple brotando de mi corazón.
Veo
sus tres colores:
Azul
del Padre,
Amarillo
dorado del Hijo,
Rosado
del Espíritu Santo.

Por
el lado izquierdo sale la llama azul,
brota
a través de mi hombro y baja a lo largo de mi brazo,
uso
la llama azul como una vela, se expande a través de
mis dedos
y
baja como un manto azul hasta más abajo de mis pies.
Yo
te bendigo llama azul de la Fe, la Fuerza y la Voluntad del
Padre,
llama
de equilibrio y armonía.

Del
centro de mi corazón fluye la llama dorada de la sabiduría
Divina,
de
la iluminación,de la inteligencia del conocimiento.
Gracias
llama dorada por tu presencia en mí.
Te
veo fluyendo a través de mi pecho, subiendo a través
de mi garganta,
pasando
a través de mi cara, iluminando mis ojos, mi cerebro
y mi fluido mental,
subiendo
por el cordón de plata hasta mi Amada presencia de
Dios.

Por
el lado derecho, veo fluir la llama rosa, de amor y de paz.
Te
veo comiendo a traves de mi brazo y fluyendo como un manto
de rosa
hasta
más abajo de mis pies.
Se
unen la llama azul y rosa, se fusionan y nace la llama violeta
que
me envuelve toda como un gran fuego limpiador,
purificándome
de toda negatividad.

Acepto
este fuego violeta en mi !!!
Acepto
este fuego violeta en mi !!!
Acepto
este fuego violeta en mi !!!

©Del
libro "Perlas del Alma" de Silvia S. Zimerman
|