Tres Madres Eternas.

 

 

Guardas en los discos que en envolventes olas vacían todo ser verdad en conocimientos de notas latentes, esperan ser descubiertos por el que ES, esencia Uno.
Inagotable fuente espiral ascendente-descendente interactuando con el que es ahora y en todas direcciones, mutan las estructuras dirigidas a emerger, en el inmenso mar que somos laberintos magníficos, estructuras codificadas con el que es vida.
Se alinean los sellos que deberán marcar el momento de abrir el inagotable contenido de los códigos-función lineal en las puertas interestelares prontas a dar el sonido de la semilla que corresponde.
Si pudieran regresar al centro en que la no realidad es conocida, podrás percibir la verdadera unión de la paz con el amor energía sutiles que comienzan a danzar en los círculos maravillosos de la nuevas realidades no percibidas aún. Ya no te guíes por lo que tus ojos físicos pueden ver, percibe con el corazón amor con el corazón perdón y humildad. Empápate de la verdad con que estas programado, libérate de lo que te aprisiona, suelta todas las amarras de todos los círculos y formas que no son tu realidad y desata los nudos de la no verdad para ser ese maravilloso bellísimo y colorido ser de amor, así como te crearon.

 

En el vientre de la Divina madre
con las tres energías femeninas
sosteniendo las semillas de los niños por nacer
rodeado por ojos vigilantes.

Guardando las notas maravillosas jamás vista por el ojo humano
contiene un vientre lleno de semillas
que se traduce en movimientos acompasados como un gran corazón latiendo.

La madre dormida,
la madre guardiana,
la madre con lágrimas,
por los sucesos a venir...
Detrás el fuego purificador
que libera sin juzgar
libera por amor
semillas y semillas nacerán
y las manos benditas que sanaran al mundo,
se están abriendo en la conjunción de amor y lágrimas.

El sol y la luna se aúnan
y solo brilla la luz
Después de la línea jamás se pondrá el sol.
Y tres lunas nacerán
para fertilizar.
Estrellas doradas bajaran de los cielos
de todos los mundos dentro de los mundos mas allá de las formas.


Y en su regazo de sol
acuna las semillas que germinan de los por nacer,
la madre llora
por sus hijos que se pierden en los espacios sin luces.

La madre suelta lagrimas de perlas
a los océanos infinitos para la inmortalidad del visitante.
Tres madre y tres guías.
Tres energías que se unen
en los lazos eternos de las siete serpientes
que se tocan en los puntos dorados de los infinitos triángulos.

La madre que duerme,
se comienza a despertar
en el latir del Gran Corazón Cristal Centro del Amor.

 

Susurro en Mí. © Silvia S. Zimerman.-