Utilizar
2 cristales.
Colocarse
en estado de meditación.
Sostenga
en cada mano (encerrado en cada palma) un cristal
con los extremos apuntando hacia fuera. Cierre
los ojos, relájese, normalice su respiración
y concéntrese.
Sienta
el aire fresco y puro que inunda sus pulmones
y con cada exhalación trasmute de su interior
todo lo negativo.
Concéntrese
en el cristal que se halla en su mano derecha
y la luz que irradia y penetra en su piel a través
de la palma. Esa luz ascendiendo por su brazo
derecho, hombro y pecho, expandiendo una gran
luz de Amor en su corazón y el chakra
cardíaco, alcanzando su hombro izquierdo,
brazo y palma donde se halla el otro cristal.
Dirigiendo
de forma inversa la misma corriente de luz blanca
y transparente en sentido contrario, que con
cada aspiración de aire puro contribuye
a difundir la luz en el interior de su pecho,
desalojando contenidos negativos, toxinas e impurezas
con cada exhalación.
Perfectamente
concentrado y relajados, seguir respirando suavemente,
mentalizando cada uno de los órganos internos
llenos de luz.
Cuando
crea conveniente abra los ojos y manténgase
relajado e iluminado.