Produce calma,
serenidad y equilibrio. Promueve la paz y armonía
en los hogares; muy
útil para aliviar problemas emocionales y sentimentales
entre las parejas. Eleva los sentimientos espirituales. Brinda
paz y actitudes seguras ante la vida. La Aventurina nos lleva
al interior del yo sin descuidar lo que nos rodea como mundo
real.
Falta de oportunidades en los negocios.
La Sabiduría de las Piedras:
La Aventurina, llamado por la Tradición la "Piedra
de la Eternidad", es el guardián de los secretos
del tiempo.
Esta piedra es muy poco habitual, pero
muy poderosa. Debido a su tono verdoso, con tantos matices
como los de la propia vegetación, los Indios sudamericanos
creían que en ella estaban contenidos los dioses y
las entidades del bosque.
La Aventurina, que representa al propio
movimiento del Universo, es una fábrica de energías
telúricas, transmitiendo a su portador las suaves
vibraciones del mundo vegetal.
Cuando tiramos una piedra a un lago
vemos cómo, alrededor del punto en el que cayó,
se expanden unas ondas esféricas. Esta es la alegoría
con la que los Maestros enseñaban a sus discípulos
lo que era el Universo. La Nada era el reposo absoluto del
ser. En el vacío apareció un punto: era el
inicio del mundo de la manifestación. El punto estalló,
de él surgió el Universo y, de su centro, se
esparcieron las galaxias.
Al igual que los latidos del corazón
o que la respiración, el Universo es un eterno movimiento
de expansión y contracción. Se abre, para luego
cerrarse y volver a abrirse nuevamente.
Este movimiento es el mismo que el
de los impulsos vibratorios de la Aventurina y, por ello,
esta piedra está
considerada como el símbolo de la eternidad.
Al igual que el proceso de oxigenación
y de fotosíntesis de las plantas, la energía
de esta piedra se despliega y revitaliza durante el día,
cuando se abre para captar la energía del bosque,
y se retrae durante la noche, llevando consigo las impurezas
que captó en su campo magnético.
Según la Tradición, la
Aventurina actúa "oxigenando" nuestros cuerpos
sutiles y retirando las impurezas del aura y del mental inferior.
Es una piedra semi-lunar. Por ello,
durante el día actúa con la energía
solar, inyectándonos vitalidad y, durante la noche,
sufre la influencia de la luna, expulsando de nosotros las
impurezas y transmitiéndonos intuición y sensibilidad.
Como "Piedra de la Eternidad",
este cristal nos ayuda a no tener miedo del tiempo ni de
la vejez. Nos transmite serenidad y paciencia, pues sabe
que el tiempo no es más que una ilusión y,
con gran delicadeza, nos hace sentir su sabiduría
y la más profunda paz.
La Aventurina resulta muy recomendable
en situaciones de irregularidad y de desequilibrio y actúa
muy eficazmente contra el insomnio u otros problemas del
sueño.
Para aquel que vive exclusivamente
en la ciudad, la Aventurina puede serle de gran ayuda, ya
que con sus vibraciones del bosque es capaz de neutralizar
el nerviosismo de las ciudades y la polución del ambiente,
del agua y de los alimentos. Ella
regula nuestro ritmo mental y resulta muy indicada en problemas
cardíacos o vasculares, enfermedades pulmonares, asmas
y virus.
Y es
también excelente remedio contra las intoxicaciones.
