Aventurina.

"Piedra de la Eternidad"

 

Venturina, Ágata de la India, Ágata Chilena

 


COLOR: Verde, amarillo, azul.

La aventurina verde es una gema de sanación total.

 

 

 


Sana trastornos de la piel. Falta de oportunidades en los negocios. Activa las células musculares (en sanaciones). Verde también se la ocupa para afecciones de la vista.


Produce calma, serenidad y equilibrio. Promueve la paz y armonía en los hogares; muy útil para aliviar problemas emocionales y sentimentales entre las parejas. Eleva los sentimientos espirituales. Brinda paz y actitudes seguras ante la vida. La Aventurina nos lleva al interior del yo sin descuidar lo que nos rodea como mundo real.


Falta de oportunidades en los negocios.


La Sabiduría de las Piedras: La Aventurina, llamado por la Tradición la "Piedra de la Eternidad", es el guardián de los secretos del tiempo.


Esta piedra es muy poco habitual, pero muy poderosa. Debido a su tono verdoso, con tantos matices como los de la propia vegetación, los Indios sudamericanos creían que en ella estaban contenidos los dioses y las entidades del bosque.


La Aventurina, que representa al propio movimiento del Universo, es una fábrica de energías telúricas, transmitiendo a su portador las suaves vibraciones del mundo vegetal.


Cuando tiramos una piedra a un lago vemos cómo, alrededor del punto en el que cayó, se expanden unas ondas esféricas. Esta es la alegoría con la que los Maestros enseñaban a sus discípulos lo que era el Universo. La Nada era el reposo absoluto del ser. En el vacío apareció un punto: era el inicio del mundo de la manifestación. El punto estalló, de él surgió el Universo y, de su centro, se esparcieron las galaxias.


Al igual que los latidos del corazón o que la respiración, el Universo es un eterno movimiento de expansión y contracción. Se abre, para luego cerrarse y volver a abrirse nuevamente.


Este movimiento es el mismo que el de los impulsos vibratorios de la Aventurina y, por ello, esta piedra está considerada como el símbolo de la eternidad.


Al igual que el proceso de oxigenación y de fotosíntesis de las plantas, la energía de esta piedra se despliega y revitaliza durante el día, cuando se abre para captar la energía del bosque, y se retrae durante la noche, llevando consigo las impurezas que captó en su campo magnético.


Según la Tradición, la Aventurina actúa "oxigenando" nuestros cuerpos sutiles y retirando las impurezas del aura y del mental inferior.


Es una piedra semi-lunar. Por ello, durante el día actúa con la energía solar, inyectándonos vitalidad y, durante la noche, sufre la influencia de la luna, expulsando de nosotros las impurezas y transmitiéndonos intuición y sensibilidad.


Como "Piedra de la Eternidad", este cristal nos ayuda a no tener miedo del tiempo ni de la vejez. Nos transmite serenidad y paciencia, pues sabe que el tiempo no es más que una ilusión y, con gran delicadeza, nos hace sentir su sabiduría y la más profunda paz.


La Aventurina resulta muy recomendable en situaciones de irregularidad y de desequilibrio y actúa muy eficazmente contra el insomnio u otros problemas del sueño.


Para aquel que vive exclusivamente en la ciudad, la Aventurina puede serle de gran ayuda, ya que con sus vibraciones del bosque es capaz de neutralizar el nerviosismo de las ciudades y la polución del ambiente, del agua y de los alimentos.
Ella regula nuestro ritmo mental y resulta muy indicada en problemas cardíacos o vasculares, enfermedades pulmonares, asmas y virus.

Y es también excelente remedio contra las intoxicaciones.

 

 

 

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