.......El
ámbar Cálido, liviano, suave cuando lo acariciamos,
aromático cuando lo calentamos, eléctrico cuando
lo frotamos. Así es el ámbar, con sus tonalidades
amarillentas, anaranjadas, marrones, rojas, azules, verdes
o simplemente transparente, como el cristal. Por sus características
eléctricas, por la fragancia que emite cuando se le
calienta, por la sensación de calor que nos da cuando
lo cogemos entre las manos, y por los pequeños animales
aprisionados en su interior, el hombre lo ha utilizado desde
hace siglos como elemento mágico y le ha otorgado grandes
poderes curativos. No andaban muy desencaminados nuestros antepasados
pues el ámbar contiene ácido succínico
utilizado todavía en la actualidad en medicina para
curar diferentes dolencias. Algunos grupos indígenas
lo utilizan hoy mezclado con miel, aceite y alcohol para curar
los dolores musculares por medio de masajes o en forma de pomadas
curativas para casi todas las enfermedades.Las propiedades
curativas, aromáticas y eléctricas hicieron que
el hombre primitivo lo convirtiese también en un poderoso
amuleto al que le concedieron la facultad de curar enfermedades
y de trasmitir poderes especiales a quien lo portaba. Todavía
hoy goza de una gran reputación como protección
contra las enfermedades y los problemas de salud en general.
Dicen que revitaliza el organismo en general y el órgano
del cuerpo sobre el que se coloque, en particular. Algunos
consideran que para eliminar los dolores reumáticos
no hay nada mejor que un brazalete de esta resina, y en forma
de collar cura las enfermedades del tiroides y de las vías
respiratorias, especialmente el asma. Se utiliza contra la
mala suerte y como medio para atraer la buena suerte. La energía
que desprende el ámbar puede librarnos de la brujería
y el mal de ojo y está especialmente indicado para proteger
a los niños contra los malos espíritus y aliviarles
los dolores de la dentición. Los chinos de la antigüedad
lo consideraban una piedra sagrada que contenía la esencia
de la vida y los alquimistas egipcios le otorgaban un valor
religioso y médico. Los aztecas lo denominaron
"Apozonalli" y lo utilizaban como adorno igual que
los mayas. En la Roma antigua se sentía tanta predilección
por el ámbar que hasta establecieron rutas de comercio
de este material que cruzaban Europa hasta el mar Báltico,
una de las principales zonas de origen. Durante la prehistoria
muchas mujeres se sentían atraídas por su belleza
y posiblemente fueron ellas las primeras en utilizar el ámbar
en forma de joyas.
.....Pero
el ámbar no es una piedra. Es una resina fosilizada
procedente de pinos prehistóricos ya desaparecidos.
La resina de aquellos grandes bosques escurría por el
tronco y las ramas y se depositaba en la tierra donde quedaba
enterrada. Con el paso del tiempo se endurecía y se
transformaba en la sustancia que hoy se conoce como
ámbar. En algunas ocasiones la resina arrastraba pequeños
animales o vegetales que quedaban atrapados en su interior y
se han conservado intactos hasta nuestros días, lo cual
permite a los científicos un estudio muy detallado del
pasado. Los griegos le denominaban electrón, nombre que
se ha utilizado para formar la palabra electricidad dado que
al frotarse adquiere una fuerte carga eléctrica capaz
de atraer cuerpos ligeros. El conocido como "Ambar Amarillo" se
encuentra en el fondo del mar Báltico en grandes cantidades.
Desde tiempos remotos las civilizaciones más primitivas
lo recogían en el litoral de este mar cuando era arrastrado
hacia las playas una vez que las tempestades removieran los fondos
marinos y la resaca lo depositase en las costas. En cantidades
menores se encuentra en Sicilia, Rumanía, Siberia, Groenlandia,
Birmania, Australia, Estados Unidos y en España (Álava),
donde recientemente se ha descubierto uno de los más importantes
yacimientos de esta sustancia.
.....Hoy,
siguiendo la huella de nuestros antepasados, el ámbar
se utiliza en la elaboración de joyas muy valiosas y
en amuletos protectores. Con esta resina fosilizada del color
de la miel se confeccionan todo tipo de colgantes, collares,
aros, pendientes, anillos, etc., que gozan de una extraordinaria
popularidad dentro del mundo esotérico. Todavía
en nuestros días el ámbar se recomienda como
sustancia protectora y curativa.
.....Cálido
y liviano, suave cuando lo acariciamos, aromático cuando
lo calentamos y eléctrico cuando lo frotamos, el ámbar
debería acompañarnos siempre para aliviar y reconfortar
nuestra vida con un toque mágico de esas lágrimas
de templada miel. Estabiliza el bazo, el corazón, estómago
y la base de los centros de la columna vertebral. Absorbe las
energías negativas.
Es
recomendable para personas sometidas a estados depresivos internos.