Una
vez en el lugar más hermoso del universo vivía un niño
llamado Sueño, el cual anhelaba crecer y conocer otros mundos.
Sueño se la pasaba por allá en lo
alto, por las nubes jugando y jugando todo el día.
Una vez Sueño se dio cuenta que él
no crecía como crecían sus amigos, además
empezó a sentirse muy débil y poco a poco
perdió sus ganas de jugar.
Un gran día, llegó un mensajero que
llevaba consigo un maletín muy especial que contenía
alimentos para así fortalecer y hacer crecer a Sueño.
Desde el mismo instante en que aquel mensajero llegó,
Sueño empezó a sentirse mejor y mejor, ya
que cada día aquel mensajero lo alimentaba con aquellos
manjares.
Muchos caldos de constancia con fuerza, platos muy
nutritivos de voluntad y trabajo, postres hechos a base
de paciencia, fantásticos jugos hechos con decisión
y lo más importante tratándolo con mucha
confianza.
Sueño creció y creció, y llegó
a dejar de ser Sueño para convertirse en META y,
claro que siguió jugando pero ya no por las nubes,
sino aquí en la tierra, cada vez más conoció
otros mundos, mundos como la felicidad y la satisfacción,
y un día no muy lejano, Meta dejó de ser
Meta y se transformó en REALIDAD...

....Alimenta tus sueños!!!
La vida sin sueños no tiene sentido.
Aùn cuando te sea difícil soñar, no dejes de hacerlo.
Nunca te des por vencido, aún cuando sientas el peso del desaliento, la
desaprobación, la falta de estímulo...
Sigue soñando...
Tus sueños son completamente tuyos y sólo tu puedes hacerlos realidad...
