Recorre los Senderos

en Busca de tu Ángel

 

Transpórtate a un mágico lugar en el que solo escuches el silencio.

Imagina como te vas haciendo cada vez más pequeño, hasta ser un puntito; despacio, muy despacio, imagina que ingresas dentro de tu cuerpo como si fueras una pequeña adita ingresando al centro de tu corazón.

Comienza lentamente a iluminar ese centro de amor con un profundo y brillante color rosado que se agiganta cada vez más hasta que veas como si fueran gotas de rosas derramándose dentro de tu cuerpo, recorriéndolo desde el corazón hacia los pies y subiendo por la columna vertebral y a la altura de la nuca se divide en dos y recorre tus brazos hasta la punta de los dedos. Imagina la luz saliendo por las manos, visualiza que dos rayos de luz rosados penetran por tu chakra corona e impregnan tu cerebro, tus ojos, tu rostro entero hasta verte totalmente encendido de color rosa.

Expande ese color a través de tu piel hasta verte en el centro de un huevo rosado. Imagina que ingresas a un arco iris con magníficos colores en forma de espiral; allí sientes mucha paz. Puedes visualizar un pequeño bebé que sonríe y te tiende las manos.

Levanta tus manos y toma las manitas tiernas de ese bebé. Hacércalo hacia tí y hazlo ingresar dentro de tu cuerpo, para hacer la unión entre tú y tu niño interior.

Siente las risas del pequeño niño, siente su alegría y su amor, déjate fluir y trata de escuchar que desea decirte; tal vez escuches un sonido, una música, una palabra quizás sin sentido; ese es el sonido primordial conque fuiste creado.

Practicando todos estos días esta meditación podrás lograr el tan ansiado encuentro ente tú y tu Ángel Guardián. Agradece a todos los seres de la luz que se han acercado a ti para prestar su ayuda inabarcables en los cuatro puntos y en las cuatro columnas de tu protector.

 

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