¿Qué es la libertad total?
Es
la flor cuando no tiene nombre.
Es
el río cuando no tiene cauce.
Es la nube cuando no tapa al sol.
Es
el hombre cuando no tiene recuerdos.
Es
el ave cuando no tiene forma.
Es
el aire cuando no tiene movimiento.

¿Qué
es la mente del hombre que estudia estas cosas?
Es
la piedra que quiere ser agua.
Es
la tierra que quiere ser aire.
Son
los ojos que quieren ver el infinito.
Son
los gusanos que quieren verse mariposas.
¿Cómo
puede el hombre entender la libertad total?
Tal
vez olvidando su pasado.
Tal
vez aprendiendo a mirar hacia adentro.
Tal
vez negando las formas y percibiendo las esencias.
Tal
vez eliminando al lenguaje.
Tal
vez respirando el aire que se mueve en el universo.
Tal
vez olvidando que alguna vez nació en la tierra.
¿Para
qué se necesita la libertad total?
Para
ser como el viento que fluye en todas direcciones al mismo tiempo.
Para
ser como la luz que se expande por millones de kilómetros
sin encontrar fronteras a su movimiento.
Para
ser el pensamiento de Dios que llega a todos los rincones de
la creación, para descubrir sus secretos.
Para
poder entender a cada cosa desde adentro.
Para
aprender a ser dioses en movimiento.

¿Por
qué la mente se pregunta si la libertad total contradice
todo lo que ella ha aprendido?
Tal
vez porque la libertad total traerá la aniquilación
de la mente.
Tal
vez porque la mente es tímida y prefiere vivir encerrada
en lo que ha aprendido.
Tal
vez porque el hombre ha puesto dentro de su mente todo lo que él
es. 
Tal
vez porque el hombre piensa que sólo a través de
la mente puede aprender.
Tal vez sea sólo un instinto
de supervivencia, el temor a la muerte o a lo desconocido.

¿Por
qué se les hace tan difícil entender la libertad
total?
Porque
hasta ahora sólo han aprendido a mirar a través
de los ojos de la mente, y lo que esta libertad pide, es aprender
a mirar con cada partícula atómica de su cuerpo
y de su ser espiritual.