Sinfonía de Amor

 

 

Yiôr mái rânnypämn sucrluplam,
Ham biam biam ken,
Yiôr máisfirin ái...!!!!
Yiôr mái kapkêikan
Puá slucp clunpc xór,
Iá fór uâv mái áis!!!

 

Escucha atentamente esta melodía de los cielos, cierra los ojos y haz de cuenta que vuelves a ser niño, siente en todo el cuerpo como se va plasmando una gran sensación de ternura y emoción. Vuelve a tu Niño Interior para poder ver de qué estamos hechos; de dónde venimos y para qué estamos en esta Tierra.

No todo es oscuridad, nuestro Padre Divino puso chispas de luz que van alumbrando el camino y reclutando seres para el Gran Ejército del Padre-Madre Amor y dejar libre las notas musicales del gran corazón cósmico.
Una de esas chispas es Mi Gran hermano del Alma ÁngelLuz que hizo posible que este Ser tan tierno, hermoso e inocente, pueda enviar este maravilloso mensaje de Amor a todo el mundo desde este humilde espacio.

¡¡¡ ME RESPIRA EL ALMA !!!

 

 

El Ángel de los Niños.

Dios envió a la Tierra una Luz que ingresó dentro de una gran montaña. Fue tan grande y poderosa esta Luz que formó una gran cueva dentro de la montaña. Esa Luz se llama "Ángel", un ángel de Inocencia y Amor para cuidar a los niños. Colocó dentro de la cueva un cofre con un tesoro en su interior para que sea abierto solamente para los niños en un día muy especial que es el día de todos los niños y repartir entre todas las personas que puedan limpiar su corazón, llenarlo de Luz y ser cándidos e inocentes como un verdadero niño que se deja fluir en la pureza y la fuerza de sentimientos nobles. Mira como un niño, siente como un niño, escucha como un niño y abre ese templo maravilloso que encierra el poder inmenso de la palabra sólo para expresar sentimientos puros y para ayudar.

 

 

Bendigo a los Niños en Oración y al expresar aprecio por ellos.

Cada niño tiene un propósito sagrado que cumplir: vivir, aprender y crecer desde el Centro Sagrado de la Presencia Moradora de Dios en ellos.
Qué privilegio es para mí ayudar a los niños que conozco y a todos los niños del mundo a llevar a cabo este propósito, bendiciéndolos en oración.
Estoy disponible para los niños en mi hogar y comunidad al escucharlos cuando comparten sus sueños y esperanzas. Les comunico que aprecio sus talentos y habilidades y el toque especial que dan al mundo con su mera presencia.
Cada vez que comunico a un niño la verdad de nuestra mutua hermandad, como Hijos de Dios, bendigo tanto al niño como a mí mismo con una comprensión de nuestra divinidad y nuestro potencial ilimitado.

 

 

"Dejad a los niños venir a mí y no se lo impidáis, porque de los tales es el Reino de los Cielos"- (Mateo 19:14).

Gracias Betina Arredondo.